En la estación de las dudas muere un tren de cercanías
“No puedo ofrecer más que mi propia confusión”
En la estación de las dudas muere un tren de cercanías
Life is for living
I’m not a figher, i’m a lover
I’m not a lover, i’m a fighter
Todavía sigo cayendo en viejas trampas del pasado. Aún cuando han corrido los años, se han perdonado los errores y se han secado las lágrimas, queda aún un sentimiento antiguo que recorre mis venas y me trae, por un instante, el olor del viento marino que tanto solía acariciarme.
Creía haberlo dejado todo atrás cuando abandoné la ciudad. Pero me equivocaba, porque esté donde esté, tal vez, al torcer una calle le eché una mirada al cielo de octubre y todos aquellos días de felicidad, y la ciudad y las trampas vuelvan a protagonizar una fracción de segundo de mi vida.
Quizás lo que pasa es que esté enganchado a la droga más barata y a la vez más dolorosa del mundo: los recuerdos. Y tal vez solo espere que con desearlo fuertemente todo aquello volverá. No lo hará, pero al menos tendré una razón para seguir ilusionándome con volver a ver el mar, la ciudad, y este cielo de octubre que como muchas otras veces sigue llevando tu nombre
¿Cuánto miden mis dedos pasando por tu pelo negro?
Tres años, y los que quedan por venir aún.